Artesanías e institucionalidad estatal: configuración, auge y crisis de un movimiento cultural popular (1960-1980)
A mediados del siglo XX comenzó a configurarse en Chile un movimiento cultural ligado a la producción, difusión y comercialización de artesanías nacionales. La incorporación de artesanos y artesanas a las primeras Ferias de Artes Plásticas del Parque Forestal de Santiago (1959), permitió la promoción y circulación periódica de sus obras, favoreciendo, además, la conformación inicial de una red de benefactores y agentes culturales comprometidos con la valorización de las expresiones populares del país.
De manera paralela, durante la década de 1960, el Estado impulsó una serie de políticas de desarrollo social, con énfasis en la inserción laboral de la mujer. En 1964 se creó la Central Relacionadora de Centros de Madres – CEMA, entidad que agrupó y sistematizó los centros de madres ya existentes. Esto permitió que dichas agrupaciones accedieran a financiamiento estatal, promoviendo la producción de artesanías como medio de subsistencia económica. Con la apertura de la Galería Artesanal CEMA en 1967 —gestionada por la primera dama María Ruiz Tagle de Frei con el apoyo del escultor y gestor cultural Lorenzo Berg Salvo— se fortaleció el trabajo artesanal al brindar un espacio de encuentro dedicado a la exposición y venta de artesanías, integrando por primera vez a artesanos de todo el país, sin distinción de origen, género, etnia o clase social.
Durante el gobierno de la Unidad Popular (1970–1973), la reformulación de CEMA dio origen a la Coordinadora de Centros de Madres (COCEMA). Esta nueva institución otorgó al movimiento artesanal una inédita proyección. La coordinación centralizada de artesanos, centros de madres, organismos estatales como CORFO, INDAP, SERCOTEC, cooperativas y entidades académicas, impulsó políticas de producción, financiamiento y distribución de artesanías en todo el territorio nacional. Este proceso tensionó progresivamente las fronteras tradicionales entre “arte culto” y “arte popular”, al integrar las expresiones populares en la escena artística nacional, contribuyendo con la democratización de la cultura en un contexto de transformación social y política.
Con el golpe de Estado de 1973, la dictadura civil militar terminó drásticamente con estas reformas, interviniendo la producción artística como parte del proyecto denominado “Reconstrucción Nacional”. El desmantelamiento de COCEMA y el surgimiento de la Fundación CEMA-Chile, marcaron el fin de la participación colectiva bajo una estricta supervisión dictatorial. Como consecuencia, el trabajo artesanal quedó condicionado a espacios tutelados, lo que redujo significativamente el campo de acción de los artesanos y provocó el éxodo de muchos de ellos del amparo estatal.
El presente núcleo reúne textos críticos, históricos y testimoniales que abordan el complejo entramado entre artesanía, política y cultura, ofreciendo una mirada reflexiva sobre un importante movimiento cultural popular acontecido en Chile durante el siglo XX.
Investigación y recopilación de documentos aquí presentes por Rafael Salgado Ruiz. Licenciado en Educación en Filosofía (UMCE), Licenciado en Teoría e Historia del Arte (UAH) y Magíster (c) en Estéticas Americanas (PUC). Sus principales áreas de interés e investigación abordan la Estética, las Artes Populares y los Estudios Culturales.
[contacto: rafasalgadoruiz@gmail.com]
Crédito imagen:
Vistas de la Galería de CEMA. En: CNCA. Norberto Oropesa. Maestro Alfarero. Fotografía Lorenzo Berg. Archivo Sara Costa. ISBN 978-956-352-025-5 (Santiago: Publicaciones Cultura CNCA, 2012), 122-123. Reproducción parcial autorizada.